Tras las Huellas de una Explosión en mi Piel: Un Viaje hacia el Interior
Siempre me enorgulleció la resistencia de mi cuerpo. De muy pequeña, nacida en Colombia, antes de venir a Argentina, en el aeropuerto de Colombia, con apenas menos de un año, le exigieron a mi madre que me den una vacuna (de una enfermedad especifica de las que no se suelen conocer aqui). La reacción post vacuna fue tan fuerte, que estuve internada una semana.
Pero como lo que no mata, fortalece, nunca tuve ninguna otra enfermedad ni de las tipicas, rubeola, varicela, mononucleosis, nada! solo anginas y alguna vez, otitis. Siempre fui la privilegiada que rara vez caía enferma. Mi epigenética me preparó para que tenga energía, sea deportista, activa, y coma muy sanamente desde que tengo uso de razón, con una madre que además me incentivaba todo esto junto. Hay que estar preparada siempre, por si hay que correr, me decia.
Sin embargo, a mis 48 años, me encontré en una encrucijada. Varias situaciones de estrés se combinaron, incluyendo una rotura de ligamento que me dejó sin deporte durante más de tres meses, pérdida de un ser querido, tensiones laborales, financieras, precios, pais se que todas me entienden. Entonces, un día, mi cuerpo, que siempre resistió, comenzó a hablar de una manera diferente.
Todo comenzó con una manchita en mi cara después de disfrutar de unas galletas keto caseras de mi madre. Luego un chocolate vegano lleno de aditivos (lo supe despues de que me vuelvan a salir las machas). Luego hinchazón y enrojecimiento intensos se apoderaron de mi rostro de menor a mayor. Corticoides y restricciones alimenticias me brindaron alivio temporal, pero la explosión facial persistió. Me hice una limpieza hepática INCREIBLE (la recomiendo alguna vez en la vida!) quedé radiante, pero me duró poco.
Un médico integrativo me dió una dieta sin histaminas y la espera de 30 días para realizar análisis de sangre para que realmente se limpie el cuerpo de los pocos corticoides que tomé pero suficientes para que no den los resultados correctos.
Pero sabemos, se dice, se sabe, que las alergias son multifactoriales. Y que la piel es la barrera que nos protege. Segun la biodecodificación, la piel es uno de los sitios donde más se proyectan las emociones. Ahora, mientras espero poder hacerme los análisis médicos, reflexiono sobre lo que mi cuerpo está tratando de comunicar. ¿De qué se está defendiendo mi cuerpo? ¿Porqué elige mi rostro? ¿hay algún lugar en donde no tenga que poner la cara? ¿Que me está mostrando esta reacción?
Intento no pensar que miles de cosas pueden ser. Para eso, el Yoga y la meditación que llegaron a mi vida, son herramientas hermosas y que ayudan profundamente.
Lo mas dificil es ir hacia adentro. Ir al sentimiento y poder ponerle nombre, identificarlo. Quizás alli estén las respuestas que generalmente, comprendemos cuando ya el hecho es pasado. Que es algo que me encanta, poder ver hacia atrás y pensar, todo tiene que ser, todo es perfecto para que aprendamos.
¡Pronto les contaré como salgo de ésta alergia y por supuesto, que aprendizaje dejó! 🌿✨
Con cariño,
Vanessa Pekerman.
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